ATMÓSFERA Y BIENESTAR ESPACIAL

ATMÓSFERA Y BIENESTAR ESPACIAL

ATMÓSFERA Y BIENESTAR ESPACIAL

ATMÓSFERA Y BIENESTAR ESPACIAL

ATMÓSFERA Y BIENESTAR ESPACIAL

La arquitectura no se recuerda únicamente por su forma. Recordamos la luz de una estancia al amanecer, el silencio de un patio, la temperatura de un material al tocarlo o la calma que transmite un espacio bien proporcionado. Esa dimensión sensible es lo que denominamos atmósfera, el conjunto de cualidades que hacen que un lugar sea vivido de una manera determinada. Nuestra investigación parte de una pregunta sencilla. ¿Puede proyectarse una atmósfera antes de que el edificio exista? Tradicionalmente, la representación arquitectónica ha servido para describir geometrías, medidas y sistemas constructivos. Sin embargo, creemos que también puede convertirse en una herramienta para pensar la experiencia del espacio, anticipando cómo la luz, la materia, el sonido, el recorrido o la relación con el lugar construirán bienestar en quien lo habite. El bienestar espacial no se entiende aquí como un concepto exclusivamente técnico o energético, sino como una condición arquitectónica donde confluyen factores físicos, perceptivos y emocionales. La orientación, la escala, la textura, la sombra o la secuencia entre espacios influyen de forma silenciosa en nuestra manera de vivir la arquitectura. Este trabajo pretende desarrollar una metodología proyectual que permita representar y analizar esas cualidades desde las primeras fases del diseño. Más que buscar una estética determinada, aspira a comprender cómo el proyecto puede generar lugares capaces de perdurar en la memoria por la naturalidad con la que son habitados. Es una investigación abierta, construida desde la práctica profesional, la docencia y el proyecto arquitectónico, que irá creciendo progresivamente como parte del Programa de Doctorado en Arquitectura de la Universidad de Sevilla.

La arquitectura no se recuerda únicamente por su forma. Recordamos la luz de una estancia al amanecer, el silencio de un patio, la temperatura de un material al tocarlo o la calma que transmite un espacio bien proporcionado. Esa dimensión sensible es lo que denominamos atmósfera, el conjunto de cualidades que hacen que un lugar sea vivido de una manera determinada. Nuestra investigación parte de una pregunta sencilla. ¿Puede proyectarse una atmósfera antes de que el edificio exista? Tradicionalmente, la representación arquitectónica ha servido para describir geometrías, medidas y sistemas constructivos. Sin embargo, creemos que también puede convertirse en una herramienta para pensar la experiencia del espacio, anticipando cómo la luz, la materia, el sonido, el recorrido o la relación con el lugar construirán bienestar en quien lo habite. El bienestar espacial no se entiende aquí como un concepto exclusivamente técnico o energético, sino como una condición arquitectónica donde confluyen factores físicos, perceptivos y emocionales. La orientación, la escala, la textura, la sombra o la secuencia entre espacios influyen de forma silenciosa en nuestra manera de vivir la arquitectura. Este trabajo pretende desarrollar una metodología proyectual que permita representar y analizar esas cualidades desde las primeras fases del diseño. Más que buscar una estética determinada, aspira a comprender cómo el proyecto puede generar lugares capaces de perdurar en la memoria por la naturalidad con la que son habitados. Es una investigación abierta, construida desde la práctica profesional, la docencia y el proyecto arquitectónico, que irá creciendo progresivamente como parte del Programa de Doctorado en Arquitectura de la Universidad de Sevilla.

La arquitectura no se recuerda únicamente por su forma. Recordamos la luz de una estancia al amanecer, el silencio de un patio, la temperatura de un material al tocarlo o la calma que transmite un espacio bien proporcionado. Esa dimensión sensible es lo que denominamos atmósfera, el conjunto de cualidades que hacen que un lugar sea vivido de una manera determinada. Nuestra investigación parte de una pregunta sencilla. ¿Puede proyectarse una atmósfera antes de que el edificio exista? Tradicionalmente, la representación arquitectónica ha servido para describir geometrías, medidas y sistemas constructivos. Sin embargo, creemos que también puede convertirse en una herramienta para pensar la experiencia del espacio, anticipando cómo la luz, la materia, el sonido, el recorrido o la relación con el lugar construirán bienestar en quien lo habite. El bienestar espacial no se entiende aquí como un concepto exclusivamente técnico o energético, sino como una condición arquitectónica donde confluyen factores físicos, perceptivos y emocionales. La orientación, la escala, la textura, la sombra o la secuencia entre espacios influyen de forma silenciosa en nuestra manera de vivir la arquitectura. Este trabajo pretende desarrollar una metodología proyectual que permita representar y analizar esas cualidades desde las primeras fases del diseño. Más que buscar una estética determinada, aspira a comprender cómo el proyecto puede generar lugares capaces de perdurar en la memoria por la naturalidad con la que son habitados. Es una investigación abierta, construida desde la práctica profesional, la docencia y el proyecto arquitectónico, que irá creciendo progresivamente como parte del Programa de Doctorado en Arquitectura de la Universidad de Sevilla.

José María Sánchez Gómez Fotografías: Zara Engelen Kellermann Artà, Mallorca. Correfocs. Una atmósfera no pertenece únicamente a lo que vemos.

José María Sánchez Gómez Fotografías: Zara Engelen Kellermann Artà, Mallorca. Correfocs. Una atmósfera no pertenece únicamente a lo que vemos.

José María Sánchez Gómez Fotografías: Zara Engelen Kellermann Artà, Mallorca. Correfocs. Una atmósfera no pertenece únicamente a lo que vemos.

Photo
Photo
Photo
Photo
Photo
Photo
Photo
Photo