ESCUELA DE ARTES CULINARIAS DE SANTA CATARINA
ESCUELA DE ARTES CULINARIAS DE SANTA CATARINA
ESCUELA DE ARTES CULINARIAS DE SANTA CATARINA
Santa Catarina Da Fonte do Bispo, Tavira, Portugal
Santa Catarina Da Fonte do Bispo, Tavira, Portugal
Santa Catarina Da Fonte do Bispo, Tavira, Portugal
2026
2026
2026
















































Reforma y rehabilitación
Reforma y rehabilitación
Reforma y rehabilitación
Colaboradores:
Colaboradores:
Colaboradores:
José María Sánchez Gómez
José María Sánchez Gómez
José María Sánchez Gómez
Categoría:
Categoría:
Categoría:
Rehabilitación
Rehabilitación
Rehabilitación
Estado del Proyecto:
Estado del Proyecto:
Estado del Proyecto:
Proyecto académico
Proyecto académico
Proyecto académico
El proyecto plantea la transformación de la antigua Cooperativa Agrícola de Santa Catarina da Fonte do Bispo en una Escuela de Artes Culinarias, entendiendo la intervención como una oportunidad para recuperar una infraestructura vinculada a la memoria productiva del lugar y adaptarla a un nuevo uso colectivo. La propuesta parte de una lectura de la arquitectura existente y distingue aquellas piezas que concentran los principales valores patrimoniales del conjunto. El edificio principal, proyectado por Manuel Gomes da Costa, y los silos de almacenamiento se conservan como elementos fundamentales de la identidad del lugar. Las antiguas naves auxiliares, incorporadas posteriormente y sin valores patrimoniales significativos, se sustituyen por una nueva pieza que completa el conjunto sin reproducir formalmente la arquitectura existente. El proyecto busca establecer una relación de continuidad entre lo antiguo y lo nuevo. La nueva intervención recoge algunos de los principios presentes en la obra de Gomes da Costa —la claridad geométrica, la modulación, la relación entre llenos y vacíos y la utilización de elementos intermedios— para reinterpretarlos desde una arquitectura contemporánea y vinculada a las condiciones climáticas del Algarve. La organización del programa se estructura mediante la relación entre tres elementos. El edificio existente concentra los espacios comunes y las áreas vinculadas a la estancia. La nueva ampliación incorpora los espacios docentes y aquellos destinados a las actividades colectivas de mayor escala. La torre de cabecera mantiene su condición singular para acoger el programa residencial. Los dos silos existentes se incorporan al funcionamiento de la escuela y se transforman en el núcleo principal de comunicación vertical, prolongando así su vida útil y otorgándoles una nueva función dentro del conjunto. La arquitectura se construye también a través de los espacios intermedios. La disposición de las piezas genera patios, galerías y ámbitos exteriores que permiten introducir luz natural, favorecer la ventilación cruzada y mantener una relación constante con el paisaje. La envolvente se entiende como un filtro y no como un límite rígido entre interior y exterior. En este sentido, la celosía adquiere un papel central en el proyecto. Separada del plano principal de fachada, funciona como una segunda piel capaz de controlar la incidencia solar, favorecer la ventilación natural y construir una galería climática entre el edificio y el exterior. Su presencia unifica las distintas piezas y establece una relación cambiante entre luz, sombra, clima y arquitectura. La intervención entiende así el patrimonio como una infraestructura viva. Más que conservar el conjunto como una imagen estática, el proyecto busca prolongar su uso y permitir que vuelva a formar parte de la vida cotidiana de Santa Catarina. La escuela se plantea como un lugar de aprendizaje, gastronomía y encuentro, donde la memoria agrícola del edificio convive con nuevas formas de habitar, enseñar y construir comunidad.
El proyecto plantea la transformación de la antigua Cooperativa Agrícola de Santa Catarina da Fonte do Bispo en una Escuela de Artes Culinarias, entendiendo la intervención como una oportunidad para recuperar una infraestructura vinculada a la memoria productiva del lugar y adaptarla a un nuevo uso colectivo. La propuesta parte de una lectura de la arquitectura existente y distingue aquellas piezas que concentran los principales valores patrimoniales del conjunto. El edificio principal, proyectado por Manuel Gomes da Costa, y los silos de almacenamiento se conservan como elementos fundamentales de la identidad del lugar. Las antiguas naves auxiliares, incorporadas posteriormente y sin valores patrimoniales significativos, se sustituyen por una nueva pieza que completa el conjunto sin reproducir formalmente la arquitectura existente. El proyecto busca establecer una relación de continuidad entre lo antiguo y lo nuevo. La nueva intervención recoge algunos de los principios presentes en la obra de Gomes da Costa —la claridad geométrica, la modulación, la relación entre llenos y vacíos y la utilización de elementos intermedios— para reinterpretarlos desde una arquitectura contemporánea y vinculada a las condiciones climáticas del Algarve. La organización del programa se estructura mediante la relación entre tres elementos. El edificio existente concentra los espacios comunes y las áreas vinculadas a la estancia. La nueva ampliación incorpora los espacios docentes y aquellos destinados a las actividades colectivas de mayor escala. La torre de cabecera mantiene su condición singular para acoger el programa residencial. Los dos silos existentes se incorporan al funcionamiento de la escuela y se transforman en el núcleo principal de comunicación vertical, prolongando así su vida útil y otorgándoles una nueva función dentro del conjunto. La arquitectura se construye también a través de los espacios intermedios. La disposición de las piezas genera patios, galerías y ámbitos exteriores que permiten introducir luz natural, favorecer la ventilación cruzada y mantener una relación constante con el paisaje. La envolvente se entiende como un filtro y no como un límite rígido entre interior y exterior. En este sentido, la celosía adquiere un papel central en el proyecto. Separada del plano principal de fachada, funciona como una segunda piel capaz de controlar la incidencia solar, favorecer la ventilación natural y construir una galería climática entre el edificio y el exterior. Su presencia unifica las distintas piezas y establece una relación cambiante entre luz, sombra, clima y arquitectura. La intervención entiende así el patrimonio como una infraestructura viva. Más que conservar el conjunto como una imagen estática, el proyecto busca prolongar su uso y permitir que vuelva a formar parte de la vida cotidiana de Santa Catarina. La escuela se plantea como un lugar de aprendizaje, gastronomía y encuentro, donde la memoria agrícola del edificio convive con nuevas formas de habitar, enseñar y construir comunidad.
El proyecto plantea la transformación de la antigua Cooperativa Agrícola de Santa Catarina da Fonte do Bispo en una Escuela de Artes Culinarias, entendiendo la intervención como una oportunidad para recuperar una infraestructura vinculada a la memoria productiva del lugar y adaptarla a un nuevo uso colectivo. La propuesta parte de una lectura de la arquitectura existente y distingue aquellas piezas que concentran los principales valores patrimoniales del conjunto. El edificio principal, proyectado por Manuel Gomes da Costa, y los silos de almacenamiento se conservan como elementos fundamentales de la identidad del lugar. Las antiguas naves auxiliares, incorporadas posteriormente y sin valores patrimoniales significativos, se sustituyen por una nueva pieza que completa el conjunto sin reproducir formalmente la arquitectura existente. El proyecto busca establecer una relación de continuidad entre lo antiguo y lo nuevo. La nueva intervención recoge algunos de los principios presentes en la obra de Gomes da Costa —la claridad geométrica, la modulación, la relación entre llenos y vacíos y la utilización de elementos intermedios— para reinterpretarlos desde una arquitectura contemporánea y vinculada a las condiciones climáticas del Algarve. La organización del programa se estructura mediante la relación entre tres elementos. El edificio existente concentra los espacios comunes y las áreas vinculadas a la estancia. La nueva ampliación incorpora los espacios docentes y aquellos destinados a las actividades colectivas de mayor escala. La torre de cabecera mantiene su condición singular para acoger el programa residencial. Los dos silos existentes se incorporan al funcionamiento de la escuela y se transforman en el núcleo principal de comunicación vertical, prolongando así su vida útil y otorgándoles una nueva función dentro del conjunto. La arquitectura se construye también a través de los espacios intermedios. La disposición de las piezas genera patios, galerías y ámbitos exteriores que permiten introducir luz natural, favorecer la ventilación cruzada y mantener una relación constante con el paisaje. La envolvente se entiende como un filtro y no como un límite rígido entre interior y exterior. En este sentido, la celosía adquiere un papel central en el proyecto. Separada del plano principal de fachada, funciona como una segunda piel capaz de controlar la incidencia solar, favorecer la ventilación natural y construir una galería climática entre el edificio y el exterior. Su presencia unifica las distintas piezas y establece una relación cambiante entre luz, sombra, clima y arquitectura. La intervención entiende así el patrimonio como una infraestructura viva. Más que conservar el conjunto como una imagen estática, el proyecto busca prolongar su uso y permitir que vuelva a formar parte de la vida cotidiana de Santa Catarina. La escuela se plantea como un lugar de aprendizaje, gastronomía y encuentro, donde la memoria agrícola del edificio convive con nuevas formas de habitar, enseñar y construir comunidad.

