CENTRO DE DÍA Y VIVIENDAS SIMBIÓTICAS
CENTRO DE DÍA Y VIVIENDAS SIMBIÓTICAS
CENTRO DE DÍA Y VIVIENDAS SIMBIÓTICAS
Sevilla, España
Sevilla, España
Sevilla, España
2022
2022
2022















Proyecto de arquitectura · Obra Nueva
Proyecto de arquitectura · Obra Nueva
Proyecto de arquitectura · Obra Nueva
Colaboradores:
Colaboradores:
Colaboradores:
José María Sánchez Gómez
José María Sánchez Gómez
José María Sánchez Gómez
Categoría:
Categoría:
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Uso Mixto
Uso Mixto
Uso Mixto
Estado del Proyecto:
Estado del Proyecto:
Estado del Proyecto:
Proyecto académico
Proyecto académico
Proyecto académico
El proyecto plantea un edificio híbrido capaz de integrar vivienda y equipamiento como una única estructura de relaciones. Situado en la esquina de la avenida de las Razas con la calle Páez de Rivera, en el barrio de Heliópolis de Sevilla, parte de una condición urbana marcada por la convivencia, aunque de forma segregada, de dos grupos de población: una población universitaria joven y una población de mayor edad. Frente a esta separación, la propuesta toma la simbiosis como principio de proyecto. No se trata simplemente de situar un centro de día junto a un conjunto de viviendas, sino de construir un sistema compartido en el que las diferentes formas de habitar puedan generar espacios de encuentro, colaboración y apoyo mutuo. El edificio reúne viviendas para estudiantes y personas mayores junto con espacios comunes, talleres, salas de terapia, rehabilitación, fisioterapia, gimnasio y otros usos vinculados al cuidado y a la vida colectiva. La organización del proyecto busca evitar una separación estricta entre vivienda y equipamiento. Los espacios de relación adquieren una posición intermedia entre lo doméstico y lo colectivo, permitiendo que las actividades cotidianas puedan extenderse más allá de los límites de cada vivienda. El edificio se entiende así como una pequeña comunidad vertical, donde distintas edades y ritmos de vida comparten una misma estructura espacial. Esta condición se traduce en una arquitectura de carácter compacto y modular. La repetición de la estructura y de los elementos de fachada permite construir una imagen unitaria, al mismo tiempo que establece una organización flexible capaz de responder a diferentes situaciones de uso. La fachada funciona como un sistema repetitivo de huecos, filtros y espacios de transición, dando profundidad al volumen y estableciendo una relación gradual entre las viviendas y el exterior. La planta baja adquiere una condición más abierta y vinculada al espacio urbano. Frente a la repetición de las plantas superiores, el contacto con la ciudad se plantea mediante espacios de acceso, relación y actividad colectiva. El edificio no se concibe como un objeto aislado, sino como una pieza capaz de participar en la construcción del espacio público y activar su entorno inmediato, uno de los objetivos planteados por el ejercicio. La propuesta entiende la vivienda como algo más que una suma de unidades independientes. Las transformaciones sociales, los nuevos modelos familiares, el envejecimiento de la población y la aparición de nuevas formas de trabajo y relación exigen espacios capaces de adaptarse a situaciones cambiantes. El proyecto explora, por tanto, una arquitectura basada en la convivencia, la adaptabilidad y el intercambio. Una estructura donde la vivienda y el cuidado dejan de ser programas separados para formar parte de un mismo sistema, capaz de generar relaciones entre generaciones y devolver al equipamiento su condición de espacio colectivo dentro de la ciudad.
El proyecto plantea un edificio híbrido capaz de integrar vivienda y equipamiento como una única estructura de relaciones. Situado en la esquina de la avenida de las Razas con la calle Páez de Rivera, en el barrio de Heliópolis de Sevilla, parte de una condición urbana marcada por la convivencia, aunque de forma segregada, de dos grupos de población: una población universitaria joven y una población de mayor edad. Frente a esta separación, la propuesta toma la simbiosis como principio de proyecto. No se trata simplemente de situar un centro de día junto a un conjunto de viviendas, sino de construir un sistema compartido en el que las diferentes formas de habitar puedan generar espacios de encuentro, colaboración y apoyo mutuo. El edificio reúne viviendas para estudiantes y personas mayores junto con espacios comunes, talleres, salas de terapia, rehabilitación, fisioterapia, gimnasio y otros usos vinculados al cuidado y a la vida colectiva. La organización del proyecto busca evitar una separación estricta entre vivienda y equipamiento. Los espacios de relación adquieren una posición intermedia entre lo doméstico y lo colectivo, permitiendo que las actividades cotidianas puedan extenderse más allá de los límites de cada vivienda. El edificio se entiende así como una pequeña comunidad vertical, donde distintas edades y ritmos de vida comparten una misma estructura espacial. Esta condición se traduce en una arquitectura de carácter compacto y modular. La repetición de la estructura y de los elementos de fachada permite construir una imagen unitaria, al mismo tiempo que establece una organización flexible capaz de responder a diferentes situaciones de uso. La fachada funciona como un sistema repetitivo de huecos, filtros y espacios de transición, dando profundidad al volumen y estableciendo una relación gradual entre las viviendas y el exterior. La planta baja adquiere una condición más abierta y vinculada al espacio urbano. Frente a la repetición de las plantas superiores, el contacto con la ciudad se plantea mediante espacios de acceso, relación y actividad colectiva. El edificio no se concibe como un objeto aislado, sino como una pieza capaz de participar en la construcción del espacio público y activar su entorno inmediato, uno de los objetivos planteados por el ejercicio. La propuesta entiende la vivienda como algo más que una suma de unidades independientes. Las transformaciones sociales, los nuevos modelos familiares, el envejecimiento de la población y la aparición de nuevas formas de trabajo y relación exigen espacios capaces de adaptarse a situaciones cambiantes. El proyecto explora, por tanto, una arquitectura basada en la convivencia, la adaptabilidad y el intercambio. Una estructura donde la vivienda y el cuidado dejan de ser programas separados para formar parte de un mismo sistema, capaz de generar relaciones entre generaciones y devolver al equipamiento su condición de espacio colectivo dentro de la ciudad.
El proyecto plantea un edificio híbrido capaz de integrar vivienda y equipamiento como una única estructura de relaciones. Situado en la esquina de la avenida de las Razas con la calle Páez de Rivera, en el barrio de Heliópolis de Sevilla, parte de una condición urbana marcada por la convivencia, aunque de forma segregada, de dos grupos de población: una población universitaria joven y una población de mayor edad. Frente a esta separación, la propuesta toma la simbiosis como principio de proyecto. No se trata simplemente de situar un centro de día junto a un conjunto de viviendas, sino de construir un sistema compartido en el que las diferentes formas de habitar puedan generar espacios de encuentro, colaboración y apoyo mutuo. El edificio reúne viviendas para estudiantes y personas mayores junto con espacios comunes, talleres, salas de terapia, rehabilitación, fisioterapia, gimnasio y otros usos vinculados al cuidado y a la vida colectiva. La organización del proyecto busca evitar una separación estricta entre vivienda y equipamiento. Los espacios de relación adquieren una posición intermedia entre lo doméstico y lo colectivo, permitiendo que las actividades cotidianas puedan extenderse más allá de los límites de cada vivienda. El edificio se entiende así como una pequeña comunidad vertical, donde distintas edades y ritmos de vida comparten una misma estructura espacial. Esta condición se traduce en una arquitectura de carácter compacto y modular. La repetición de la estructura y de los elementos de fachada permite construir una imagen unitaria, al mismo tiempo que establece una organización flexible capaz de responder a diferentes situaciones de uso. La fachada funciona como un sistema repetitivo de huecos, filtros y espacios de transición, dando profundidad al volumen y estableciendo una relación gradual entre las viviendas y el exterior. La planta baja adquiere una condición más abierta y vinculada al espacio urbano. Frente a la repetición de las plantas superiores, el contacto con la ciudad se plantea mediante espacios de acceso, relación y actividad colectiva. El edificio no se concibe como un objeto aislado, sino como una pieza capaz de participar en la construcción del espacio público y activar su entorno inmediato, uno de los objetivos planteados por el ejercicio. La propuesta entiende la vivienda como algo más que una suma de unidades independientes. Las transformaciones sociales, los nuevos modelos familiares, el envejecimiento de la población y la aparición de nuevas formas de trabajo y relación exigen espacios capaces de adaptarse a situaciones cambiantes. El proyecto explora, por tanto, una arquitectura basada en la convivencia, la adaptabilidad y el intercambio. Una estructura donde la vivienda y el cuidado dejan de ser programas separados para formar parte de un mismo sistema, capaz de generar relaciones entre generaciones y devolver al equipamiento su condición de espacio colectivo dentro de la ciudad.

